Finisterre

pasamos la mañana en el coche escoba, rodando vídeos de los bicituris

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y dedicándonos al turismo y el avituallamiento, preparando la comida en un parque que está parcialmente techado, haciendo payasadas varias
y después comienza nuestra ruta

la salida de Corcubión por mitad del pueblo no tiene desperdicio; la cuesta con unos escalones de piedra de un metro y lleno de agua que cae, un verdadero suplicio para nosotras, Albert que carga con la bici ni os cuento, llamamos al resto del grupo para que buscaran una ruta alternativa porque era imposible para muchos

aquí se me acumulan los recuerdos con las pocas ganas de seguir escribiendo, puesto que significa el fin del viaje
la zona de costa llena de rías hace que las subidas sean menos duras ya que en cada cima volvemos a ver el océano y oler a salitre. para nosotros que somos de costa quizás lo más emocionante haya sido volver a ver la mar, después de tantos días. cuanto se añora su olor, la humedad, su sola visión...
al salir de Corcubión la tentación de acercarte a las playas a darte un baño es grande, pero seguimos el camino, nuestro destino nos espera, lo vemos en lontananza, el punto más meridional de la península, el antiguo Fin del Mundo



en la zona de la playa de Langosteria una vez que ya hemos bajado de la montaña, andamos por el paseo marítimo, ya no es un camino bajo la lluvia es un veraniego paseo por la costa; después de días de lluvia ha salido el sol con toda su intensidad


al llegar al pueblo vamos a descargar las mochilas al albergue, nos ponen problemas: cómo los días anteriores no hemos sellado uno porque el albergue estaba lleno y otro porque llegamos tarde, tenemos que demostrar con fotos y testigos que estuvimos allí, tras una dura prueba dicen que nos darán la Finisterrana, pero no la queremos, no necesitamos un papel que diga que hemos estado aquí, venimos a ver la puesta de sol


compramos algo para cenar en el faro, un picnic viendo el ocaso, no vamos a quemar nada, otra de las cosas que indican que no somos los típicos peregrinos

3 km nos separan del fin
subimos Josep, Mar y yo andando, Albert en la Marín, el resto subirá después de cenar en la furgoneta


cómo Albert y yo llevamos un ritmo mucho mayor, dejamos que Mar y Josep nos adelanten, pero como volvemos a ir demasiado rápido les intentamos adelantar, nos bloquearon el paso, la Marín no lo consigue pero yo adelanto rauda y veloz, pero como me aburro de andar sola me aparto y espero a Albert que subido a la Marín me coge de la mano y comienza a ciclar a toda velocidad conmigo corriendo a su lado, al adelantarle, Josep comienza a correr tras nosotros pero sin conseguir alcanzarnos, Mar perpleja es incapaz de inmortalizar el momento: Tras más de 800 km recorridos pausadamente llego a mi destino corriendo y sin aliento. No coment!!! Ja JA JA

es difícil describir la magia del momento, la puesta de sol, la sensación de tristeza porque se acaba el viaje, las fuerzas renovadas para empezar un nuevo ciclo de tu vida

dejo sólo mi vídeo afectado por el parkinson y las mil fotos




el vídeo temblequero no tiene sonido así que podéis ponerle una de las dos canciones del día mediterráneo de serrat y la misma de rebeldes

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las hordas mediterráneas llegaron hasta el océano Atlántico y allí escucharon y bailaron su BSO
fue el culmen del día, no no fue allí al volver al pueblo bailamos junto a la furgoneta un buen rato, fiesta de despedida!

acabé el día caminando despacio hacia la furgoneta abrazada para evitar el frío entre el mágico García Albert y el gosoa Albert García, cómo una parte más de su inesperada broma diaria

no hay prisa en salir del faro, ni prisa en acabar el viaje, ni en volver a la vida de siempre...